Mensajes / 2026
Manteniendo el fuego encendido
Cuando sentimos el corazón apagado, recordemos: no es Dios quien dejó de avivar el fuego, somos nosotros los que dejamos de nutrirlo con oración, su Palabra y comunión cercana. Revisemos dónde empezó a debilitarse y decidamos: ¿lo dejamos morir o lo hacemos arder de nuevo?


