Jesús y los que nadie quería tocar
Jesús no se aleja de nuestra necesidad, al contrario, se acerca y transforma lo que parecía perdido. Su gracia no solo nos sana sino que nos restaura. Cuando entendemos de dónde nos sacó el Señor, nuestra respuesta debe ser poner nuestra vida a su servicio.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para embeberlo
Copia y pega este código en tu sitio para embeberlo